• Materiales super aislantes.

    Materiales super aislantes.

    9 de Febrero de 2016

    Super aislantes para fachadas y otros avances en materiales de construcción

    Fachadas super aislantes, autolimpiables o descontaminantes. La investigación en materiales de construcción ha avanzado en los últimos años, aunque a veces tarda mucho en conocerse.

    El arquitecto Luis Alberto Alonso ha creado un material para fachadas superaislante. Apenas había despertado interés hasta que el Instituto Tecnológico de Massachusetts le ha reconocido como uno de los 10 jóvenes españoles más innovadores del año.

    Otros materiales de construcción que ya se están utilizando tienen detrás mucha investigación en laboratorio y contienen sustancias que mejoran el medio ambiente y cuidan la estética.

  • Cómo ahorrar energía instalando dobles ventanas en su edificio

    Cómo ahorrar energía instalando dobles ventanas en su edificio

    26 de Enero de 2016

    Si nos referimos a eficiencia energética, las ventanas son quizá los puntos más débiles en el cerramiento de un edificio o vivienda.  Conseguir la  máxima iluminación con luz solar se contrapone  con el bajo  grado  de aislamiento  térmico  a  través  de  ellas;  durante  el verano permiten la  entrada en  exceso de  radiaciones térmicas  en  el interior  del edificio, y  durante el invierno son el punto por donde más fácilmente se pierde calor.


    Por ello es importante que los diferentes elementos de la ventana, carpintería y vidrio, tengan la calidad adecuada para evitar las perdidas de frío y calor en el edificio y así, reducir el consumo energético a través de las mismas, para conseguir un máximo ahorro en calefacción y refrigeración, y satisfacer el requisito básico de habitabilidad relativo al ahorro de energía y aislamiento térmico, disminuyendo el consumo.

  • Cómo ahorrar energía instalando sistemas de ahorro en electrodomésticos y aparatos electrónicos

    Cómo ahorrar energía instalando sistemas de ahorro en electrodomésticos y aparatos electrónicos

    26 de Enero de 2016

    La gran mayoría de los electrodomésticos y aparatos eléctricos que habitualmente tenemos en nuestras viviendas no los utilizamos de forma continuada las 24 horas del día, si no que los encendemos según los vamos necesitando. Sin embargo, muchos de ellos consumen energía cuando no los estamos utilizando ya que en lugar de apagarlos los dejamos en espera (con el piloto encendido).

    El consumo que suponen los electrodomésticos que no estamos usando pero que están en modo espera puede suponer entorno a un 15% del consumo eléctrico de la vivienda, cantidad que nos ahorraríamos si apagamos los aparatos completamente.

    El gasto que se efectúa en electricidad no depende únicamente del consumo que realicemos, sino que existen otro tipo de variables como la tarifa que tenemos asignada o la potencia que tenemos contratada que hacen que, consumiendo la misma electricidad, paguemos más o menos dinero.


    Sin embargo, en la información que nos facilitan las empresas de suministro eléctrico sobre nuestro consumo, no especifican cuales de los conceptos en los que se desglosa la factura pueden modificarse en las condiciones de contrato y cuales son inamovibles, lo que hace muy difícil negociar las condiciones de contratación para poder así ahorrar dinero.

  • Cómo ahorrar energía instalando bombillas de bajo consumo

    Cómo ahorrar energía instalando bombillas de bajo consumo

    26 de Enero de 2016

    El consumo de la iluminación de un hogar medio supone aproximadamente 10-20% de la factura eléctrica total de la vivienda. Convirtiendo la energía eléctrica en luz y no en calor, se puede ahorrar hasta un 80% de electricidad.


    En términos económicos, cuanto menos se utilice la luz artificial, mejor. Sin embargo, desde el punto de vista del confort y salud, hay que decir que la iluminación artificial debe utilizarse siempre que sea necesario, y con la potencia que necesitemos. De lo contrario se estará produciendo un derroche de electricidad que se trasladará a nuestra factura.

  • Cómo ahorrar energía instalando mecanismos de control eficiente de la energía en el ascensor

    Cómo ahorrar energía instalando mecanismos de control eficiente de la energía en el ascensor

    26 de Enero de 2016

    El consumo de los ascensores de un edificio de viviendas supone aproximadamente un 25% del consumo energético de las zonas comunes. Esto conlleva un gasto económico, asociado al consumo de electricidad que se refleja en las cuotas que los diferentes propietarios abonan a la comunidad.

    El 75 % del consumo de un ascensor se destina a la iluminación de la cabina y el 25% restante se usa para hacer funcionar el sistema de tracción del ascensor. Si conseguimos mejorar estos dos aspectos podremos reducir su consumo y por lo tanto se podría reducir la cuota que cada propietario aporta a la comunidad.

  • Cómo ahorrar energía aislando térmicamente las fachadas de su edificio por el exterior de la viviend

    Cómo ahorrar energía aislando térmicamente las fachadas de su edificio por el exterior de la viviend

    26 de Enero de 2016

    En los edificios construidos con anterioridad a la Norma Básica de la Edificación sobre Condiciones Térmicas de los edificios -1979, están construidos sin la protección térmica adecuada, es decir, sin el necesario aislante térmico.


    Además en los edificios construidos con posterioridad a 1979, aún existiendo este aislante, este puede ser insuficiente, tanto a nivel de espesor como de calidad del material.


    Todo ello, convierte a los edificios, en auténticos depredadores de energía,  provocando así un aumento de emisiones de CO2.


    Como consecuencia de ello, es necesario reducir el consumo energético de estos edificios, para así conseguir un máximo ahorro en calefacción y refrigeración, y satisfacer el requisito básico de habitabilidad relativo al ahorro de energía y aislamiento térmico, disminuyendo el consumo.

  • Cómo ahorrar energía aislando térmicamente las fachadas de su edificio por el exterior de la vivi

    Cómo ahorrar energía aislando térmicamente las fachadas de su edificio por el exterior de la vivi

    26 de Enero de 2016

    En los edificios construidos con anterioridad a la Norma Básica de la Edificación sobre Condiciones Térmicas de los edificios -1979, están construidos sin la protección térmica adecuada, es decir, sin el necesario aislante térmico.


    Además en los edificios construidos con posterioridad a 1979, aún existiendo este aislante, este puede ser insuficiente, tanto a nivel de espesor como de calidad del material.


    Todo ello, convierte a los edificios, en auténticos depredadores de energía,  provocando así un aumento de emisiones de CO2.


    Como consecuencia de ello, es necesario reducir el consumo energético de estos edificios, para así conseguir un máximo ahorro en calefacción y refrigeración, y satisfacer el requisito básico de habitabilidad relativo al ahorro de energía y aislamiento térmico, disminuyendo el consumo.

  • Cómo ahorrar energía reduciendo el consumo de agua caliente en tu vivienda

    Cómo ahorrar energía reduciendo el consumo de agua caliente en tu vivienda

    26 de Enero de 2016

    El agua caliente es, después de la calefacción, el segundo consumidor de energía de nuestros hogares: entre un 20% y un 30% del consumo energético total. Lo que quiere decir que, si sumamos el gasto de electricidad, gas o cualquier otro combustible que utilicemos en la vivienda, aproximadamente entre el 20% y el 30% de ese dinero lo estaremos invirtiendo en calentar agua.


    Un grifo convencional abierto consume de media alrededor de 10 litros por minuto. En el caso de la ducha, este consumo se incrementa aproximadamente hasta 20 litros por minuto.  En nuestro día a día, cuando abrimos un grifo en una posición distinta a la de agua fría, estamos utilizando agua caliente que en muchos de los casos no es necesaria.

  • Cómo ahorrar energía instalando mecanismos de control eficiente de la iluminación

    Cómo ahorrar energía instalando mecanismos de control eficiente de la iluminación

    26 de Enero de 2016

    El consumo de la iluminación de un hogar medio supone aproximadamente 10-20% de la factura eléctrica total de la vivienda. 


    Además de aprovechar al máximo hasta el último vatio consumido por una lámpara y de consumir niveles mínimos de energía, ¿qué más se puede hacer para ahorrar electricidad? La respuesta es apagar las luces o regularlas, estos gestos son la manera más efectiva de disminuir el consumo de  energía. Sin embargo, hacerlo implica la participación del usuario y el ritmo de la vida cotidiana lo convierte a menudo en tarea pendiente. Para facilitar estar tareas se han creado dispositivos de control de iluminación.

  • La importancia de los protectores de cuerda

    La importancia de los protectores de cuerda

    22 de Diciembre de 2015

    El corte de cuerda accidental es uno de los mayores riesgos al que se enfrenta un técnico en trabajos verticales en su día a día. La reciente publicación de un informe con las conclusiones sobre el accidente que costó la vida a un joven técnico IRATA en una plataforma en alta mar en 2011 –ambas cuerdas seccionadas por lo que parece una mala elección de la protección anti roce- nos ha sacudido a todos y debe hacernos reflexionar.

    La protección de la cuerda frente al roce es probablemente unos de los puntoscríticos de una instalación para trabajos verticales: ambas cuerdas –posicionamiento y anticaídas- deben quedar a salvo de cualquier elemento cortante que pueda comprometer la seguridad de la instalación.

    Muchas veces nos perdemos en acaloradas discusiones sobre qué nudo tiene más resistencia o qué tipo de triangulación es más segura, aspectos sin duda importantes y en ocasiones críticos pero que a menudo nos hacen perder de vista o descuidar otros aspectos de una instalación como la protección anti roce.

    Porque seamos realistas, fijar una cuerda mediante un ocho en lugar de un nueve –más resistente este último sobre el papel- no es como para echarse las manos a la cabeza. Sin embargo, colocar dos cuerdas dentro un único protector anti roce o incluso dejar una de las dos desprotegida (!) frente a un borde cortante por quedarnos cortos de estos elementos sí que puede resultar crítico.

  • 5 mitos y leyendas urbanas sobre trabajos verticales

    5 mitos y leyendas urbanas sobre trabajos verticales

    22 de Diciembre de 2015

    Si trabajas habitualmente colgado de una cuerda habrás oído en más de una ocasión cosas como que “te estás jugando la vida”, que indudablemente “debes de ser alpinista”, o incluso que “deben de pagarte una pasta por hacer lo que haces”.  ¿Qué hay de cierto en estos y otros mitos y leyendas urbanas que rodean los trabajos verticales?

    1. Los trabajos verticales son peligrosos

    Si existe una cuestión en la que parece existir unanimidad entre los no iniciadosa los trabajos verticales es esta: nos jugamos la vida y sólo la suerte o la casualidad hace que volvamos a casa cada día sanos y salvos. O algo así.

    Aclaremos una cosa: los trabajos verticales constituyen una actividad completamente distinta de actividades de montaña como la escalada, el alpinismo o la espeleo.

    El nivel de seguridad con el que se trabaja en el sector de los verticales es objetivamente superior al de las citadas actividades. El uso de una segunda cuerda de seguridad es quizás el rasgo diferenciador más visible.

    Por supuesto, el peligro existe, sí, pero el riesgo asumido es bajo. Veamos por qué. En primer lugar debemos diferenciar entre peligro y riesgo:

    Peligro: fuente o situación potencial de daño en términos de lesiones o efectos negativos para la salud de las personas.

    Riesgo: combinación de la probabilidad y la(s) consecuencia(s) que se derivan de la materialización de un suceso peligroso especificado.

    Los peligros se identifican, los riesgos se evalúan. Si hablamos de trabajos verticales, podemos afirmar que la peligrosidad es alta. En la mayoría de los casos, una caída es sinónimo de muerte.

    ¿Peligro?

    Sin embargo, el riesgo asumido es bajo ya que los protocolos actuales bajo los que operan los técnicos de las principales asociaciones profesionales privadas –como por ejemplo ANETVA- son tremendamente estrictos en lo que a redundancia de los sistemas de seguridad se refiere.

    Otra cosa son lospiratas del sectorque operan con técnicas propias, normalmente tomadas directamente del mundo deportivo.

    En resumidas cuentas, hacer trabajos verticales es como conducir un coche por una autopista: las consecuencias (el peligro) en caso de accidente son altas, pero la probabilidad de que se materialice es más bien baja. ¿Acaso tienes la sensación de jugarte la vida cada vez que te pones al volante?

    2. Hay que ser escalador o alpinista para hacer trabajos verticales

    Tradicionalmente, las empresas de trabajos verticales se han nutrido deprofesionales que procedían del mundo de la montaña: escaladores, alpinistas, espeleólogos, o barranquistas han sido desde siempre algunos de los perfiles más comunes entre los técnicos verticales.

    No en vano los trabajos verticales como actividad profesional procede de estas actividades de montaña: fue a partir de mediados de los ochenta y sobre todo durante los noventa, cuando estos escaladores, alpinistas o espeleólogos, que a la postre también eran albañiles, fontaneros o pintores decidieron aunar sus conocimientos deportivos y profesionales y empezaron a aplicar las técnicas deportivas al ámbito profesional: nacían los trabajos verticales.

    Hoy en día las cosas están cambiando rápidamente. Si bien los amantes de la montaña siguen siendo un perfil habitual cuando hablamos de técnicos de trabajos verticales, son muchos los profesionales que están haciendo el camino inverso: fontaneros, albañiles, soldadores, pintores, etc sin ninguna relación con la montaña que un buen día deciden formarse en trabajos verticales para mejorar su situación laboral. No hace falta decir que estos profesionales son tan competentes como cualquier escalador reconvertido a verticalero.

    Esta evolución en parte se debe a la labor de las asociaciones privadas de trabajos verticales, como ANETVA o IRATA, que con el paso de los años han conseguido profesionalizar el sector.

    En mi caso, actualmente alrededor del 90 % de los alumnos inscritos en los cursos de trabajos verticales que imparto no tienen relación alguna con el mundo de la montaña.

    3. Los descensores sin función antipánico no pueden usarse en trabajos verticales

    Desde el año 2007, los dispositivos de descenso para trabajos verticales están regulados por la norma UNE-EN 12841 C. Esta norma da respuesta a uno de los requerimientos esenciales de seguridad planteados en el Real Decreto 2177/2004sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo, en materia de trabajos temporales en altura.

    Izquierda: Petz Rigl (sin antipánico).


    Derecha: ISC D4 (con antipánico).


    Foto: bartlett_arborist_supply

    En su apartado 4.4.1.c de su anexo II establece que “la cuerda de trabajo estará equipada con un mecanismo seguro de ascenso y descenso y dispondrá de un sistema de bloqueo automático con el fin de impedir la caída en caso de que el usuario pierda el control de su movimiento”.

    El “sistema de bloqueo automático” hace aquí referencia a la función “manos libres”, que permite detener el descenso automáticamente si el usuario suelta voluntaria o involuntariamente el dispositivo.

    En cambio, la función antipánico (que permite detener un descenso cuando se aplica un exceso de fuerza en el accionamiento de la palanca de descenso) no es requisito obligatorio para cumplir con la norma EN 12841 y por ende con los requisitos esenciales de seguridad de la directiva 2001/45/CEE.

    Sin ir más lejos, el Rig de Petzl no incorpora esta función y cumple sin embargo con la norma. Contraprestaciones como ésta -o como los sistemas anti-error en la colocación de la cuerda en los dispositivos- sólo ponen de relieve el interés de algunas marcas por desarrollar productos de calidad yendo incluso más allá de las exigencias de la norma.

    4. “Tienen que pagarte mucha pasta por colgarte allí arriba”

    ¡Que levante la mano el que no haya escuchado nunca algo similar! Aclaremos una cosa: los trabajos verticales no tienen convenio propio. Cualquier empresa del sector debe elegir en qué convenio quiere enmarcarse en función de su actividad principal: construcción, limpieza, metal, etc…

    Esto significa que las condiciones laborales y salariales de sus trabajadores serán las mismas que las de los trabajadores de empresas no verticales del mismo convenio.

    Dicho de otro modo: si eres pintor y nos atenemos a lo que marca el convenio correspondiente –en este caso el de la construcción-, pintar la pared del salón de tu cuñado es –aunque no te lo creas- lo mismo que pintar la coronación de una chimenea de 200 metros de una central térmica: misma remuneración y mismas condiciones laborales, como por ejemplo seguir colgándote a 200 metros hasta los 67 años. ¿Te lo imaginas?

    Foto: 5thstarservices.com.eu

    Las empresas tampoco lo tienen fácil. Además de la feroz competencia del sector, acentuada por una crisis que ha agudizado aún más si cabe el descalabro de las tarifas, éstas deben competir con los bien conocidos piratas del sector: empresas y autónomos que no siempre cumplen con sus obligaciones legales en materia de prevención de riesgos y que ofrecen en consecuencia presupuestos tirados por los suelos…

    Asunto distinto es trabajar en la órbita de asociaciones como IRATA o SPRAT. Aquí los técnicos suelen operar como free-lance, generalmente fuera de España y en el ámbito industrial (plataformas petrolíferas en alta mar, parque eólicos marinos, industria petroquímica, etc) con sueldos que pueden oscilar entre los 150 y los 450€ diarios. Y ese es uno de los grandes atractivos de la formación IRATA.

    5. La certificación ANETVA no sirve para trabajar fuera de España

    Otro mito muy extendido. Habrás oído más de una vez que la certificación ANETVA es para trabajar en España mientras que la expedida por IRATA permite hacerlo en el extranjero. Bien, esto no es del todo correcto. Veamos por qué.

    Existe una directiva europea que regula específicamente los trabajos de acceso mediante cuerda, a saber, la 2001/45/CEE, incorporada al derecho español mediante el RD 2177/2004. Además de trazar las líneas maestras del método de trabajo utilizando técnicas de acceso mediante cuerdas, este RD concreta los contenidos formativos que toda formación debería ofrecer:

    ➔Las técnicas para la progresión mediante cuerdas y sobre estructuras.
    ➔Los sistemas de sujeción.
    ➔Los sistemas anticaídas.
    ➔Las normas sobre el cuidado, mantenimiento y verificación del equipo de trabajo y de seguridad.
    ➔Las técnicas de salvamento de personas accidentadas en suspensión.
    ➔Las medidas de seguridad ante condiciones meteorológicas que puedan afectar a la seguridad.
    ➔Las técnicas seguras de manipulación de cargas en altura.

    Cualquier titulación que cumpla con los requisitos de la Directiva 2001/45/CE debe ser considerada válida desde el punto de vista legal –asunto muy distinto es que esa formación sea de calidad, ojo- y en teoría permite trabajar en cualquier país de la unión europea.

    ANETVA por ejemplo es una asociación española, pero su titulación cumple con los requisitos de dicha directiva y por tanto es perfectamente válida para trabajar en cualquier país de la Comunidad Europea. Lo mismo ocurre con FISAT (Alemania), SOFT (Noruega), SFETH (Francia) o IRATA (Reino Unido).

    La confusión sobre este asunto tiene su origen en las exigencias laborales/contractuales de las empresas europeas que requieren de los servicios de técnicos verticales: en su mayoría exigen una formación IRATA, pero no porque esta sea la única legal sino porque es la que mayor presencia tiene a nivel internacional y la que mejor conocen. Si encima el nivel de profesionalidad de los técnicos es alto pues ¿para qué van a cambiar?

    Actualmente, con la creación de ECRA, el Comité Europeo para los Trabajos Verticales, integrado por la española ANETVA, la alemana FISAT, la noruega SOFT y la francesa SFETH, las titulaciones de estas asociaciones están empezando a ganar peso en la escena internacional consiguiendo una presencia cada vez mayor.

    Además, actualmente, el proyecto EPCRA (European Professional Certification for Rope Access), la certificación profesional europea para los trabajos verticales, pretende su posicionamiento, mediante una certificación específica, en uno de los 8 niveles del Cuadro Europeo de Cualificaciones Profesionales, lo que significaría un paso de gigante para el sector: el reconocimiento institucional de una cualificación profesional para trabajos verticales.

    Esta cualificación permitirá, por ejemplo, convalidar –ampliándolas con algún módulo adicional-las titulaciones expedidas por asociaciones profesionalesllámense éstas ANETVA o IRATA.

  • ¿Qué dice exactamente el RD 2177 sobre trabajos verticales?

    ¿Qué dice exactamente el RD 2177 sobre trabajos verticales?

    22 de Diciembre de 2015

    La aprobación del Real Decreto 2177/2004 supuso un antes y un después en el sector de los trabajos verticales. Tras muchos años navegando en un limbo jurídico, las técnicas de acceso mediante cuerdas lograban por fin emanciparse del ámbito deportivo del que procedían y los técnicos especialistas que se descolgaban cada mañana para ganarse la vida dejaban de ser “alpinistas” o “escaladores” para convertirse en profesionales de los trabajos verticales. Ahí va un resumen de los puntos más importantes de este Real Decreto.

    Mucho ha cambiado nuestro sector desde la aprobación del RD 2177/2004, (disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo, en materia de trabajos temporales en altura). Este Real Decreto, que también regula los trabajos sobre escaleras de mano y andamios, regula un medio de acceso cada vez más extendido en el ámbito laboral: el de las técnicas de acceso mediante cuerdas o trabajos verticales, que es como se los conoce comúnmente.

    Aunque muchos nos sigan viendo como bichos raros o como “locos que se juegan la vida para ganarse el pan”, lo cierto es que poco a poco, con mucho esfuerzo, hemos conseguido aclarar un par de puntos:

    1. No, no nos jugamos la vida. Si así fuera no trabajaríamos como lo hacemos.

    2. No, no somos necesariamente alpinistas (o escaladores, espeleólogos, barranquistas, etc), o al menos no todos. ¡Simplemente porque esto no es necesario para ser un buen profesional de los trabajos verticales!

    3. Y sí, quienes nos dedicamos a esto desde hace años lo hacemos principalmente porque nos gusta. No lo hacemos ni por dinero ni por comodidad (¡trabajamos sentados eh! ;)) –antes al contrario.

    Orígenes
    En 1989, la Directiva 89/655/CEE estableció las disposiciones mínimas de seguridad y de salud para la utilización por los trabajadores en el trabajo de los equipos de trabajo. Esta directiva fue incorporada al derecho español mediante elReal Decreto 1215/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud para la utilización por los trabajadores de los equipos de trabajo.

    Posteriormente, en el año 2001, fue aprobada la Directiva 2001/45/CE, una modificación de la Directiva 89/655/CEE. Y ese fue el cambio decisivo: 3 años más tarde, en 2004, esta directiva era incorporada al derecho español mediante el RD 2177 y con él “nacían” oficialmente los trabajos verticales como actividad regulada en España.

    Cuándo usar técnicas de trabajos verticales
    Los trabajos verticales son un conjunto de técnicas que permiten acceder al lugar de trabajo cuando otros medios no son viables. Son una buena solución siempre y cuando se cumplan una serie de condiciones.

    El punto 4.1.3 del anexo de este Real Decreto establece que la utilización de las técnicas de acceso y de posicionamiento mediante cuerdas se limitará a circunstancias en las que la evaluación del riesgo indique que el trabajo puede ejecutarse de manera segura y en las que, además, la utilización de otro equipo de trabajo más seguro no esté justificada.

    Aquí caben muchas interpretaciones, pero se entiende que 1. si se eligen las técnicas de suspensión los trabajos deben planificarse adecuadamente sin dejar lugar a improvisaciones, y 2. debe siempre buscarse –cuando sea “posible” (¡aquí también caben muchas interpretaciones!) un medio de acceso distinto.

    Lo de que otro equipo de trabajo en altura pueda ser “más seguro” que las técnicas de acceso mediante cuerdas me parece, como mínimo, discutible: estos trabajos, debidamente planificados suponen un medio de acceso tan seguro como otro(PEMP, plataformas, andamios, etc). La espectacularidad que a veces se desprende de algunos trabajos ejecutados con estas técnicas no debería influir en la valoración de los riesgos debiendo prevalecer siempre criterios puramente objetivos.

    Ahora bien, las razones por las que está justificada la utilización de las técnicas de acceso mediante cuerdas podrían ser:

    1. No es posible la utilización de otro medio. En algunos lugares como ciertos espacios confinados no es posible montar un andamio o acceder por otros medios.
    1. El montaje-desmontaje de equipos tipo andamios conlleva más riesgo quela realización del mismo trabajo en suspensión sobre cuerdas. Por ejemplo, no sería razonable pensar que es preferible instalar todo un andamiaje de 60 metros para sellar un único cristal en la planta nº 15 de un edificio.
    1. El trabajo a realizar es de muy corta duración o requiere cierta urgencia en su ejecución. Por ejemplo, una reparación en fachada, el sellado de un cristal, la colocación de una pancarta publicitaria. Respecto al carácter urgente de una actuación, éstas se suelen dar por desprendimientos de elementos de una fachada que requieren su inmediata retirada para eliminar el riesgo de caída sobre la vía pública.

    Por último, en el punto 6 del mismo anexo podemos leer que los trabajos temporales en altura (entre los que se encuentran los trabajos verticales, claro está) sólo podrán efectuarse cuando las condiciones meteorológicas no pongan en peligro la salud y la seguridad de los trabajadores.

    Este punto es especialmente importante: tanto las temperaturas extremas, como lalluvia y especialmente el viento pueden poner en peligro la vida del trabajador expuesto y es imprescindible tenerlos en cuenta en la planificación de los trabajos.

    ¿Se puede trabajar con viento? ¿Y con lluvia? Ahí van algunas recomendaciones:

    -No dudes en detener los trabajos si sopla mucho viento. Recuerda que en última instancia tú eres el máximo responsable de tu seguridad. La velocidad del viento es relativa: 30km/h puede ser aceptable en tiradas cortas (un edificio de 3 plantas por ejemplo pero inasumible en una chimenea de 200 m en una central térmica.

    -Si llueve no te cuelgues o espera a que amaine. ¡Los descensores se llevan muy mal con las cuerdas mojadas! Tener que realizar un rescate sobre cuerdas mojadas tiene también su miga…

    –En verano, en la medida de lo posible planifica tu jornada para colgarte siempre a la sombra o evitando los trabajos más duros en las horas centrales del día. El calor es uno de los principales riesgos que amenzan tu seguridad. Un simple mareo es fácilmente reversible en el suelo pero puede desembocar en una situación que requiere una evacuación inmediata de la víctima si está suspendida de una cuerda. Recuerda los riesgos derivados del síndrome del arnés.

    Los 6 mandamientos de los trabajos verticales
    En el punto 4.4 del anexo del RD 2177 entramos ya de lleno en territorio exclusivo de los trabajos verticales. De hecho se denomina Disposiciones específicas sobre la utilización de las técnicas de acceso y de posicionamiento mediante cuerdas.

    Este apartado cuenta con 6 puntos bien definidos y constituye la base legal más concreta sobre la que abordar la planificación y ejecución de trabajos en altura utilizando técnicas de acceso por cuerda.

    4.4.1 La utilización de las técnicas de acceso y de posicionamiento mediante cuerdas cumplirá las siguientes condiciones:

    a) El sistema constará como mínimo de dos cuerdas con sujeción independiente, una como medio de acceso, de descenso y de apoyo (cuerda de trabajo) y la otra como medio de emergencia (cuerda de seguridad).

    Técnicas de acceso mediante cuerdas: Sistema completo

    Este es quizás uno de los signos diferenciadores más claros de los trabajos verticales frente a actividades deportivas como la escalada o la espéleo. Se requieren dos cuerdas con sujeción independiente, es decir fijada cada una a un anclaje diferente. No debemos confundir el dispositivo de anclaje con el elemento estructural sobre el que va fijado: una viga IPN por ejemplo puede soportar perfectamente 2 (y más) anclajes simultáneamente.

    El punto 4.4.2 aclara no obstante que en circunstancias excepcionales en las que, habida cuenta de la evaluación del riesgo, la utilización de una segunda cuerda haga más peligroso el trabajo, podrá admitirse la utilización de una sola cuerda, siempre que se justifiquen las razones técnicas que lo motiven y se tomen las medidas adecuadas para garantizar la seguridad.

    Rara vez el uso de una sola cuerda puede hacer el trabajo más seguro, pero esas situaciones existen. Por ejemplo, en determinados taludes, el uso de una segunda cuerda puede aumentar el riesgo de desprendimiento de rocas por encima del trabajador.

    También en técnicas de acceso mediante progresión en artificial con cuerda dinámica EN 892, una técnica que permite acceder desde abajo colocando los anclajes a medida que se va subiendo. Aquí el uso de una sola cuerda dinámica en simple es imprescindible: primero porque no existen dispositivos de regulación de cuerda para trabajos verticales (EN 12841) diseñados para manejar dos cuerdas simultáneamente, y segundo porque una caída sobre dos cuerdas dinámicas previstas para ser utilizadas en simple podría generar fuerzas de choque muy elevadas.

    b) Se facilitará a los trabajadores unos arneses adecuados, que deberán utilizar y conectar a la cuerda de seguridad.

    Este punto es un poco ambiguo: ¿qué es un arnés adecuado? ¿Y por qué sólo se hace referencia a la cuerda de seguridad y no a la de acceso? Un arnés adecuado para trabajos verticales debe cumplir con las normas UNE-EN 358 (sujeción) UNE-EN 813 (asiento) y UNE-EN 361 (anticaídas).

    c) La cuerda de trabajo estará equipada con un mecanismo seguro de ascenso y descenso y dispondrá de un sistema de bloqueo automático con el fin de impedir la caída en caso de que el usuario pierda el control de su movimiento. La cuerda de seguridad estará equipada con un dispositivo móvil contra caídas que siga los desplazamientos del trabajador.

    De nuevo aquí existe cierta ambigüedad: aunque se entiende la idea de fondo, existen muchos dispositivos deportivos con “mecanismo seguro de ascenso y descenso” con “bloqueo automático”. Los dispositivos de regulación de cuerda para trabajos verticales deben cumplir la norma UNE-EN 12841 A (anticaídas deslizante que va conectado a la cuerda de seguridad), B (bloqueadores que permiten el ascenso por cuerda) y C (descensores).

    d) Las herramientas y demás accesorios que deba utilizar el trabajador deberán estar sujetos al arnés o al asiento del trabajador o sujetos por otros medios adecuados.

    Aunque esto pueda parecer obvio me parece interesante que venga reflejado en este RD. Un taladro, un capazo, una maza o una llave deben ir convenientemente sujetos al arnés, a la silla de trabajo o, en caso de herramienta pesada, a una tercera cuerda. Un error común es fijar material en la cuerda de seguridad, algo que debemos evitar siempre para que el dispositivo anticaídas trabaje correctamente.

    e) El trabajo deberá planificarse y supervisarse correctamente, de manera que, en caso de emergencia, se pueda socorrer inmediatamente al trabajador.

    Quizás uno de los aspectos más importantes de la planificación. Como ya comentamos en un post anterior sobre la necesidad y obligación de contar con un plan de rescate cuando se trabaja en altura, planificar la evacuación inmediata del trabajador si las cosas se tuercen es, además de una necesidad práctica, unaobligación legal. En trabajos verticales, la instalación de las cuerdas (denominados tendidos de trabajo) y ejecución de los trabajos propiamente dichos se hará siempre de tal manera que se pueda cumplir con este requisito legal.

    El diseño del plan de rescate es responsabilidad del jefe de equipo(normalmente un trabajador con titulación Of 3 de ANETVA, Level 3 de IRATA o similares): disposición de las cuerdas, nº de trabajadores, ubicación de los mismos en la fachada o estructura en función de su nivel de formación, vías de evacuación (¿por arriba?, ¿por abajo?), planificación de los medios materiales necesarios, protecciones a terceros, etc. No tener en cuenta la evacuación del trabajador a la hora de diseñar el plan de trabajo es jugar a la ruleta rusa…

     f) De acuerdo con las disposiciones del artículo 5, se impartirá a los trabajadores afectados una formación adecuada y específica para las operaciones previstas.

    Sin duda uno de los grandes aportes de este Real Decreto. No sólo remarca laobligación de formar al trabajador sino que especifica –a grandes rasgos, eso sí- los contenidos que debe incluir esa formación:

    1º Las técnicas para la progresión mediante cuerdas y sobre estructuras.
    2º Los sistemas de sujeción.
    3º Los sistemas anticaídas.
    4º Las normas sobre el cuidado, mantenimiento y verificación del equipo de trabajo y de seguridad.
    5.° Las técnicas de salvamento de personas accidentadas en suspensión.
    6.° Las medidas de seguridad ante condiciones meteorológicas que puedan afectar a la seguridad.
    7.° Las técnicas seguras de manipulación de cargas en altura.

    Estos contenidos diferencian claramente la formación en técnicas verticales delámbito deportivo de las del ámbito profesional y zanja la cuestión sobre si un escalador (o un alpinista o barranquista) puede hacer trabajos verticales legalmente por el simple hecho de tener un hobby relacionado con los trabajos verticales. La respuesta es un no rotundo. La experiencia en este tipo de actividades siempre será bienvenida, pero legalmente nunca será suficiente en el ámbito profesional.

    Ahora bien, este RD no aclara qué duración debe tener esta formación y quién puede impartirla. Se han visto cursos de trabajos verticales de 8 horas (!) impartidos por profesores sin más relación con los trabajos verticales que la puramente teórica.

  • Sistemas de protección contra caídas: guía técnica

    Sistemas de protección contra caídas: guía técnica

    22 de Diciembre de 2015

    Cualquier trabajo realizado en altura requiere del uso de sistemas y equipos de protección contra caídas. Un andamio, un arnés anticaídas, o las denominadas líneas de vida son algunas de las soluciones técnicas disponibles para proteger a los trabajadores expuestos. Sin embargo existe cierta confusión acerca de la terminología y la clasificación empleadas para referirse a dichos sistemas. Y es que no todos lo sistemas de protección contra caídas son sistemas anticaídas ni todos los equipos de protección contra caídas sirven para detener caídas.

    Trabajo en altura y riesgo de caída son dos conceptos inseparables. La caída a distinto nivel es el principal riesgo al que se enfrentan los trabajadores que desarrollan su actividad en altura. Antenistas, albañiles, pintores, electricistas, técnicos de mantenimiento, limpiadores, etc, se convierten en trabajadores en altura a partir del momento en que su actividad implica riesgo de caída a distinto nivel.

    Definición de caída en altura

    Antes de profundizar sobre las soluciones técnicas y su clasificación conviene aclarar qué se entiende por caída en altura o cuándo se puede considerar que el trabajador está expuesto a un riesgo de caída.

    En primer lugar hay que aclarar que no existe ninguna definición legal sobre el concepto de caída de altura como tal. Se suele considerar la altura de dos metros como el límite a partir del cuál deben adoptarse medidas para proteger al trabajador, aunque esto, más que a una definición específica del concepto de altura, se debe a la interpretación indirecta de dos textos legales: el RD 1627/1997sobre disposiciones mínimas de seguridad y de salud en las obras de construcción y el RD 486/1997 sobre disposiciones mínimas de seguridad y salud en los lugares de trabajo.

    El RD 1627, en su anexo IV, parte C3.a especifica:

    Las plataformas, andamios y pasarelas, así como los desniveles, huecos y aberturas existentes en los pisos de las obras que supongan para los trabajadores un riesgo de caída de altura superior a 2 metros, se protegerán mediante barandillas u otro sistema de protección colectiva de seguridad equivalente.

    Las barandillas serán resistentes, tendrán una altura mínima de 90 centímetros y dispondrán de un reborde de protección, un pasamanos y una protección intermedia que impidan el paso o deslizamiento de los trabajadores.

    El RD 486 por su parte aclara en su anexo I, parte A.3.2.b:

    Las aberturas o desniveles que supongan un riesgo de caída de personas se protegerán mediante barandillas u otros sistemas de protección de seguridad equivalente, que podrán tener partes móviles cuando sea necesario disponer de acceso a la abertura. Deberán protegerse, en particular:

    (…)

    • Las aberturas en paredes o tabiques, siempre que su situación y dimensiones suponga riesgo de caída de personas, y las plataformas, muelles o estructuras similares. La protección no será obligatoria, sin embargo, si la altura de caída es inferior a 2 metros.

    Este es pues el origen de que se haya extrapolado la altura de 2 metros al resto de actividades que se desarrollan en altura.

    Protecciones colectivas vs protecciones individuales

    Como ocurre con cualquier otro riesgo derivado de la actividad laboral, la obligación del empresario es adoptar las medidas necesarias para eliminarlo, o ante esta imposibilidad, minimizarlo en lo posible.

    Así, la Ley de Prevención de Riesgos Laborales establece que el empresario deberá realizar una evaluación inicial de los riesgos para la seguridad y salud de los trabajadores, teniendo en cuenta, con carácter general, la naturaleza de la actividad, las características de los puestos de trabajo existentes y de los trabajadores que deban desempeñarlos.

    […] Si los resultados de la evaluación pusieran de manifiesto situaciones de riesgo, el empresario realizará aquellas actividades preventivas necesarias para eliminar o reducir y controlar tales riesgos.

    Dicha actividad preventiva puede abordarse desde 2 enfoques diferentes:

    Protección colectiva: se entiende por protección colectiva aquella técnica de seguridad cuyo objetivo es la protección simultánea de varios trabajadores expuestos a un determinado riesgo.

    El apartado h del artículo 15 de la LPRL (principios de la acción preventiva) especifica que –dentro de las medidas a realizar respecto a la prevención de riesgos– hay que adoptar medidas que antepongan la protección colectiva a la individual.

    La mayoría de las protecciones colectivas evitan el riesgo, otras solo lo controlan, evitando la lesión después de materializarse el riesgo. Algunos ejemplos de protecciones colectivas contra caídas a distinto nivel son las barandillas, los andamios o las redes de seguridad.

    Protección colectiva

    Protección individual: cuando los riesgos no puedan ser evitados o no puedan limitarse suficientemente por medios técnicos de protección colectiva o mediante medidas, métodos o procedimientos de organización del trabajo, se deberá abordar la prevención de riesgos desde la óptica de la protección individual.

    Según el RD 773/97 sobre utilización de equipos de protección individual, se entiende por equipo de protección individual (EPI) cualquier equipo destinado a ser llevado o sujetado por el trabajador para que le proteja de uno o varios riesgos que puedan amenazar su seguridad o su salud en el trabajo, así como cualquier complemento o accesorio destinado a tal fin.

    Es interesante resaltar que esta definición contrasta con la establecida por el RD 1407/1992 sobre condiciones para la comercialización y libre circulación intracomunitaria de los equipos de protección individual:

    Cualquier dispositivo o medio que vaya a llevar o del que vaya a disponer una persona, con el objetivo de que la proteja contra uno o varios riesgos que puedan amenazar su salud y su seguridad.

    El primero habla de equipos “llevados o sujetados” por un “trabajador” mientras que el segundo habla de equipos “de los que pueda disponer (pero no necesariamente “llevar” o “sujetar”) una persona” (que puede no ser un trabajador).

    Así, un equipo de protección individual deberá:

    • Ser adecuado a los riesgos de los que haya que protegerse, sin suponer de por sí un riesgo adicional.
    • Responder a las condiciones existentes en el lugar de trabajo.
    • Tener en cuenta las exigencias ergonómicas y de salud del trabajador.
    • Adecuarse al portador, tras los necesarios ajustes.

    Los sistemas de protección individual contra caídas de altura suponen la última barrera entre el riesgo y el trabajador, por lo que deberán constituir siempre la última opción a tener en cuenta.

    Sistemas de protección individual contra caídas

    Aquí entramos ya en territorio exclusivo de los trabajos en altura en los que el arnés se hace imprescindible. A pesar de la importancia que tiene diferenciar claramente entre los diferentes sistemas existe cierta confusión acerca de la terminología empleada para referirse a dichos sistemas.

    El error más habitual consiste en hablar de sistemas anticaídas para referirse a todos los sistemas de protección individual contra caídas, sin diferenciar entre sistemas que previenen la caída y sistemas que la detienen. La diferencia es notable.

    Esto se debe principalmente a la terminología empleado en nuestra lengua: ¿qué significa realmente anticaídas? Si echamos un vistazo al máximo referente técnico de aplicación en los países de la Comunidad Europea, la norma UNE-EN 363 sobre equipos y sistemas de protección individual contra caídas, un sistema anticaídas es un sistema de protección contra caídas que limita la fuerza de impacto que actúa sobre el usuario durante la detención de una caída. Es decir, un sistema que no previene la caída sino que la detiene.

    En otros idiomas, como por ejemplo el inglés, no existe tal confusión ya que utilizan términos claramente diferentes a nivel semántico: “fall arrest systems” (“sistemas de detención de caídas”) para sistemas anticaídas y “fall restraint systems” (algo así como “sistemas de restricción de caídas”) para sistemas de retención. Ambos se engloban dentro de los “fall protection systems” (sistemas de protección contra caídas).

    Dicho esto, una línea de anclaje horizontal (línea de vida) puede servir indistintamente como componente tanto de un sistema anticaídas como de un sistema de retención (que previene la caída evitando que el usuario alcance zonas con riesgo de caída). Así, hablar de sistemas anticaídas para referirse a los sistemas basados en líneas de vida no siempre está justificado.

    La norma UNE-EN 363 contempla 5 sistemas de protección contra caídas:
    – A. Sistemas de retención.
    – B. Sistemas de sujeción.
    – C. Sistemas de acceso mediante cuerdas.
    – D. Sistemas anticaídas.
    – E. Sistemas de salvamento.

    Las técnicas de retención y sujeción deben constituir siempre la primera opción a valorar a la hora de acometer un trabajo en altura utilizando sistemas de protección individual contra caídas. Sólo cuando estas técnicas no sean compatibles con la ejecución del propio trabajo o se revelen insuficientes para impedir una caída se recurrirá a los sistemas anticaídas, bien como complemento de éstas bien como alternativa.

    Si las primeras permiten realizar el trabajo eliminando el riesgo en su origen (esto es, evitando que la caída llegue a materializarse), las segundas “sólo” podrán ofrecer protección deteniendo la caída una vez ésta se produzca. Por ello, el sistema de protección contra caídas deberá jerarquizarse de la siguiente manera:

    A. Sistema de retención: sistema de protección contra caídas que evita que el usuario alcance zonas donde existe el riesgo de caídas de altura.

    Sistema de retención © Camp Safety

    Este sistema consiste en impedir que el trabajador alcance una zona que presente un riesgo de caída.

    No es un sistema pensado para detener caídas sino para prevenirlas. Será la primera opción a tener en cuenta. Una cubierta sin barandilla ni peto sería un buen ejemplo.

    Para ello será necesario, como mínimo, el uso de un cinturón de sujeción (UNE-EN 358, aunque es recomendable complementar este dispositivo de prensión del cuerpo con un arnés anticaídas) y un elemento de amarre fijo (UNE-EN 354) o regulable (UNE-EN 358) además del correspondiente dispositivo de anclaje.

    B. Sistema de sujeción: sistema de protección contra caídas que permite al usuario trabajar en tensión o suspensión de forma que se previene una caída.

    Cuando el trabajo no pueda ser ejecutado utilizando un sistema de retención (situaciones en las que sea necesario acceder a una zona con riesgo de caída), se valorará la utilización de un sistema de sujeción.

    Un ejemplo sería trabajar sobre un tejado inclinado o una estructura metálica tipo torre de telecomunicaciones. En este caso será necesario asegurarse mediante un sistema de sujeción que deje al trabajador con las manos libres y aporte sujeción en el puesto de trabajo.

    Dependiendo de la altura o de la inclinación de la superficie de trabajo se deberá valorar la necesidad de completar este sistema con un sistema anticaídas.

    Sistema de sujeción © Camp Safety

    C. Sistema de acceso mediante cuerda: sistema de protección contra caídas que permite al usuario acceder o salir al usuario del lugar de trabajo de manera que se previene o detiene una caída libre mediante el uso de una línea de trabajo y una línea de seguridad conectadas por separado a puntos de anclaje fiables.

    Acceso mediante cuerdas © Camp Safety

    Son los denominados trabajos verticales. Se utilizará este sistema cuando no sea posible acceder al punto de operación utilizando los sistemas descritos más arriba.

    El sistema estará compuesto por dos cuerdas con sujeción independiente, un arnés que permita la sujeción (UNE-EN 358), la suspensión (UNE-EN 813) y la parada de una caída (UNE-EN 361) y un equipo de ascenso-descenso (bloqueadores, descensores y anticaídas deslizante UNE-EN 12841) que permita la progresión hacia arriba, hacia abajo y la sujeción en el puesto de trabajo.


    D. Sistema anticaídas: sistema de protección individual contra caídas que limita la fuerza de impacto que actúa sobre el usuario durante la detención de una caída.

    Como último recurso, cuando no sea posible eliminar el riesgo de caída a la hora de acometer un trabajo, optaremos por un sistema anticaídas, conforme a la norma UNE-EN 363.

    Un sistema anticaídas se compone de un dispositivo de anclaje (norma UNE-EN 795), un dispositivo de prensión del cuerpo (arnés anticaídas UNE-EN 361 en este caso) y un dispositivo que conecte ambos. Éste puede ser:

    ➔Un elemento de amarre con absorbedor de energía UNE-EN 355.

    ➔Un dispositivo anticaídas retráctil UNE-EN 360.

    ➔Una línea de anclaje vertical rígida o flexible UNE-EN 353.1/2.

    Conviene recordar que ninguno de estos dispositivos anticaídas han sido diseñados para trabajar en tensión, es decir, no debemos colgarnos o suspendernos de ellos en ningún caso.

    Si necesitamos ambas manos para realizar una tarea y, por ejemplo, nos encontramos subiendo por una estructura metálica tipo antena necesitaremos añadir un elemento de sujeción conforme a norma UNE-EN 354 o 358.

    E. Sistema de salvamento: sistema de protección individual contra caídas mediante el cual una persona puede salvarse a sí misma o a otras, de forma que se previene una caída libre. ¡El sistema que nunca tendríamos que usar!

    Sistema de salvamento


    © Camp Safety

    Cuando una persona se encuentra suspendida de su arnés bien tras sufrir una caída bien al verse incapacitada para alcanzar suelo firme por sus propios medios (trabajos de acceso mediante cuerdas) será necesario poner en marcha un sistema de rescate o salvamento.

    Este sistema estará formado por un dispositivo de anclaje (UNE-EN 795), un dispositivo de prensión del cuerpo (arnés o cinturón) y un dispositivo de rescate que permita bien la elevación de la víctima, bien su descenso, bien ambas operaciones.

    Es interesante resaltar que los dispositivos diseñados exclusivamente para el rescate, como los triángulos de evacuación o los propios descensores o evacuadores no son considerados EPI y por tanto no llevarán marcado CE al no encontrarse bajo el paraguas de la directiva europea 686/89/CEE.

    Recordemos que tanto la LPRL como la UNE-EN 363:2008 Sistemas de protección individual contra caídas dejan clara la necesidad de planificar la evacuación antes del inicio de los trabajos.


    Conclusión

    Como podemos ver, los distintos sistemas de protección contra caídas están perfectamente definidos y, salvo alguna situación concreta que se puede dar en en el ámbito de los trabajos verticales principalmente (progresiones en artificial, aseguramiento con cuerdas dinámicas, etc) estos ofrecen soluciones técnicas seguras para la gran mayoría de las situaciones que se puedan dar trabajando en altura.

  • Polipastos: teoría y aplicaciones

    Polipastos: teoría y aplicaciones

    22 de Diciembre de 2015

    Es habitual en el día a día de los trabajos verticales que necesitemos desplazar una carga cuya masa sea demasiado pesada para poder moverla aplicando la fuerza de una sola persona. Para hacer frente a esta contingencia solemos recurrir a los polipastos. En este artículo vamos a abordar su funcionamiento desde un punto de vista teórico y repasar algunas de las soluciones que nos pueden facilitar las cosas.


    1. Conceptos básicos
    Podemos definir un polipasto como una combinación de poleas fijas y móviles recorridas por una cuerda que tiene uno de sus extremos conectado a un punto fijo. La función principal de un polipasto no es otra que el desplazamiento de objetos demasiado pesados como para ser manipulados de forma exclusiva por la fuerza de una persona.
    Para comprender el funcionamiento de un polipasto es necesario repasar previamente tres conceptos fundamentales:



    Así, por ejemplo, es habitual hablar de polipastos 3:1, 4:1, 6:1, 9:1, etc para referirnos a sistemas que nos permiten desplazar una carga realizando un esfuerzo 3, 4, 6 ó 9 veces inferior al que deberíamos aplicar en un sistema 1:1, es decir, en un sistema con ventaja mecánica nula.



    A lo largo de este artículo hablaremos de ventajas mecánicas teóricas, es decir, sin tener en cuenta rozamientos y demás ineficiencias.



    Clases de poleas
    Una polea es una máquina simple que consiste en una rueda móvil que gira alrededor de un eje, por donde pasa una cuerda en cuyos dos extremos actúan, respectivamente, la potencia y la resistencia. Diferenciamos dos clases fundamentales de poleas: las fijas y las móviles.



    Polea fija
    Cuando al desplazar una carga, una polea no experimenta ningún movimiento de translación, hablamos de polea fija. En esta clase de poleas las tensiones (fuerzas) a ambos lados de la cuerda son iguales (T1 = T2) y por tanto éstas no reducen la fuerza necesaria para levantar un cuerpo, es decir, no aportan ventaja mecánica alguna. Sin embargo permiten cambiar el ángulo en el que se aplique esa fuerza y transmitirla hacia el otro lado de la cuerda.


    En ambos casos T1 = T2
    El ejemplo más claro es la típica polea utilizada en una obra: situada en la parte superior de una estructura, permite elevar una carga aplicando una fuerza igual a dicha carga.


    Polea móvil
    Cuando al desplazar una carga, una polea sí experimenta un movimiento de translación, hablamos de polea móvil. En esta clase de poleas la fuerza para lograr el equilibrio se divide por dos siempre y cuando las cuerdas trabajen de forma paralela (sin formar un ángulo). En otras palabras, la ventaja mecánica de una polea móvil es del 50% ó 2:1. Como consecuencia de esta ganancia, al reducir la fuerza ejercida, se multiplica por 2 la distancia del recorrido: para elevar una carga 10 metros, tendríamos que pasar 20 metros por el sistema. ¡Nada es gratis!


    Si, en cambio, tenemos un ángulo entre las cuerdas la ventaja mecánica teórica irá disminuyendo a medida que se incrementa dicho ángulo.


    2. Tipos de polipastos
    Podemos clasificar los polipastos en tres categorías distintas:


    Polipastos simples

    Si las poleas móviles de un sistema se desplazan hacia arriba (o en la misma dirección que la carga) y lo hacen a la misma velocidad, estamos ante un polipasto simple. Este tipo de sistemas se rigen por una serie de reglas sencillas que permiten determinar fácilmente la ventaja mecánica que aportan:
    1. La ventaja mecánica es igual al número de segmentos de cuerda que sujetan directamente la carga.
    2. Contando el nº de poleas totales del sistema (fijas y móviles) y sumándoles 1 obtenemos la ventaja mecánica. Por ejemplo, un 3:1 requerirá 2 poleas, un 4:1 requerirá 3, etc. No se contabiliza la última polea (la más cercana a la mano que ejerce la tracción) si esta es fija.
    3. Si el nudo está fijado en la carga, la ventaja mecánica será impar. Al contrario, si el nudo está fijado en el anclaje, ésta será par.
    4. Conviene no usar más de 5 poleas en un sistema simple, ya que la suma de los rozamientos en cada polea acaba por contrarrestar la ventaja mecánica que proporcionan. En caso de necesitar mayor ventaja mecánica, mejor confeccionar polipastos compuestos o complejos.

    Polipasto compuesto 6:1

    Polipastos compuestos
    Cuando dos polipastos simples actúan el uno sobre el otro, obtenemos un polipasto compuesto. Al igual que en los polipastos simples, los polipastos compuestos se rigen por unas reglas que permiten calcular su ventaja mecánica y entender su funcionamiento. Estas son las dos más importantes:
    1. La ventaja mecánica de un polipasto compuesto es siempre el producto de dos o más polipastos simples.
    2. Las poleas móviles se mueven todas hacia el anclaje aunque no necesariamente a la misma velocidad.

    Polipasto complejo 3:1 (Burton)

    Polipastos complejos
    Cualquier sistema que no se rija por las reglas de los dos sistemas anteriores entrará en la categoría de polipastos complejos.

    1. En esta clase de polipastos, las poleas pueden desplazarse en sentido inverso a la carga.
    2. Para determinar la ventaja mecánica en este tipo de polipastos, los sistemas descritos más arriba ya no sirven y es necesario utilizar uno diferente. Este sistema es conocido como el sistema de las “T” (o “T” system en inglés). Este sistema permite determinar la ventaja mecánica de cualquier clase de polipasto, sea simple, compuesto o complejo.

    Su funcionamiento es el siguiente:
    Paso 1: la tensión “T” será siempre una unidad. “T” es la tensión que una persona o un equipo puede aplicar a un polipasto.
    Paso 2: la tensión “T” es igual a ambos lados de la polea, o lo que es lo mismo, si en una polea entra una cuerda con una tensión igual a “T”, esta saldrá con idéntica tensión.
    Paso 3: las tensiones se suman en el vértice de cada polea debido al “efecto polea”: la polea soporta T + T = 2 T.

    Paso 4: siempre se empieza a contar el nº de “T” desde el extremo del polipasto que recibe la tracción inicial (es decir desde el extremo opuesto a la carga).

    Polipastos directos e indirectos
    Como curiosidad, mencionar que los polipastos pueden ser construidos utilizando la misma cuerda que soporta la carga o utilizando dos o más cuerdas. En el primer caso hablaremos de polipastos directos y en el segundo de polipastos indirectos. Si bien este tipo de montajes tiene sus ventajas en determinadas situaciones (por ejemplo rescates complejos en los que participan varias personas), su uso suele ser muy ocasional por lo que no entraremos en detalles en este artículo.

    Ventaja mecánica teórica vs ventaja mecánica real
    Como explicaba al principio, los valores de las VM vistas hasta ahora son teóricos y no tienen en cuenta una serie de ineficiencias que acaban mermando el rendimiento de un sistema. Las más importantes son estas:

    1. Los rozamientos generados por el rodamiento de la polea. En función de la calidad del rodamiento (de cojinetes o de bolas, por ejemplo) obtendremos rendimientos de entre el 70 y el 97%. Para que nos hagamos una idea, el rendimiento de un mosquetón es del 50-55%. En caso de no disponer de poleas para montar un polipasto, conviene colocar dos mosquetones en paralelo. De este modo aumentamos el radio de giro de la cuerda obteniendo un menor rozamiento de la misma.
    2. Los rozamientos de los segmentos de cuerda entre sí: conviene montar sistemas lo más “limpios” posible, en los que todos los segmentos de cuerda trabajen en paralelo.
    3. La capacidad de absorción de los nudos. Sometidos a tensión, éstos se aprietan y absorben parte de la fuerza transmitida al sistema.
    4. El peso de los componentes del sistema (poleas, mosquetones, cuerdas) y la elongación de la cuerda.
    5. El diámetro de la roldana de una polea. A mayor diámetro, mayor rendimiento.

    3. Polipastos más utilizados en trabajos verticales
    Para terminar, aquí va una lista no exhaustiva de los polipastos más utilizados en nuestro trabajo del día a día. Sin ninguna duda, de todos ellos, el más versátil, útil, sencillo y utilizado es el polipasto en N. Con la ayuda de un bloqueador y un sistema anti retorno (una polea bloqueadora tipo Pro Traxion o un descensor) permite elevar cargas con una longitud de cuerda apenas superior a la altura a la que deseemos subirlas, supone un buen compromiso entre desmultiplicación (VM) y velocidad de elevación y es fácil de memorizar.

  • 15 nudos para trabajos verticales

    15 nudos para trabajos verticales

    22 de Diciembre de 2015

    Difícilmente se pueden concebir los trabajos verticales sin el uso de nudos. Fijar una cuerda, hacer un reparto de cargas, montar un pasamanos, amarrar una carga o aislar un tramo de cuerda dañado son algunas de las aplicaciones prácticas que ofrecen los nudos. En este artículo repasamos 15 nudos que, sin ser los únicos o los mejores, encabezan habitualmente las listas de los más utilizados en trabajos verticales.


    Seno y chicote
    Básicamente, los nudos pueden realizarse de dos maneras: por seno o por chicote.
    Denominamos nudo por seno cuando es realizado con una gaza (un bucle en la cuerda) y nudo por chicote cuando lo realizamos oponiendo el cabo a la dirección del nudo de origen. En el primer caso será necesario el uso de mosquetón para poder fijarlo mientras que en el segundo el propio nudo abraza la estructura a la que es fijado.


    Existe un eterno debate sobre cuál de estos dos modos de obrar es más conveniente y seguro y lo cierto es que no parece haber unanimidad. Los defensores del uso del mosquetón como medio de fijar una cuerda a un elemento estructural (normalmente mediante un dispositivo de anclaje) alegan que la cuerda no ha sido diseñada para abrazar estructuras. También nos recuerdan que es necesario que todo sistema de protección individual contra caídas basado en el uso de cuerdas cuente con tres elementos fundamentales: un anclaje, un conector y la propia cuerda, por aquello de cumplir con las recomendaciones de la norma técnica UNE-EN 363 – Sistemas de protección individual contra caídas.



    Al contrario, quienes abogan por prescindir del anclaje y del mosquetón alegan que al reducir el número de elementos en el sistema se reduce la probabilidad de fallo de alguno de ellos. Por supuesto, este modo de fijar las cuerdas sólo es factible bajo determinadas circunstancias: un tubo redondo, una estructura metálica con cantos redondeados, un árbol, etc. Así que, ¿qué sistema es mejor? ¡En el equilibrio está la clave!


    Resistencias de los nudos
    Lo primero que debemos tener en cuenta es que cualquier nudo, sea el que sea, reduce significativamente (entre un 20% y 60%) la resistencia de la cuerda. Buena prueba de ello es que, llevadas al límite de su resistencia, las cuerdas rompen siempre por el nudo. Esta pérdida de resistencia se debe a la propia estructura del nudo: las fibras de las cuerdas resisten al 100% de su capacidad siempre y cuando trabajen en paralelo y la carga se distribuya uniformemente entre ellas.


    En un nudo, sin embargo, las fibras textiles que lo recorren no trabajan todas por igual: las que se encuentran en el interior de la “curva” que forman los bucles del nudo son menos solicitadas que las del exterior, lo que se traduce en una pérdida de resistencia al no trabajar todas uniformemente. A menor diámetro de giro del bucle del nudo menor resistencia. Esto explica, por ejemplo, por qué una gaza simple tiene menos resistencia que un nueve, un nudo de estructura similar pero más voluminoso.


    Por ello es muy importante conocer sus características para aplicarlos adecuadamente a cada circunstancia. Recordemos que cualquier nudo debe estar adaptado al uso que se le va a dar, ser resistente y seguro, fácil de realizar y deshacer y perfectamente verificable.


    Ahora bien, dicho esto, conviene aclarar que realmente la resistecia de un nudo no suele ser un factor determinante en el día adía de los trabajos verticales. Si una cuerda EN 1891 A (cuerda de bajo coeficiente de alargamiento) de 10,5 mm con nudo de ocho aguanta en torno a los 1850 kg, los aparatos que nos conectan a ella (descensores, bloqueadores y anticaídas), dañana o deslizan por la cuerda a valores muy inferiores.


    Así, un descensor tipo ID desliza a partir de 500 kg, un bloqueador de puño o pecho desgarra la camisa de la cuerda en torno a 400 kg y el anticaídas no supera nunca los 6 kN (+- 600 kg) de fuerza de choque. Por lo tanto, salvo en sistemas horizontales tipo tirolinas, donde pueden generarse tensiones mucho más elevadas que en sistemas verticales, la resistencia del nudo, aunque muy importante, no será el factor determinante de la seguridad de un sistema para trabajos verticales.


    A continuación, repasamos 15 nudos de utilización en trabajos verticales. Los porcentajes expresados junto a cada nudo hacen referencia a las resistencia residual del mismo, teniendo en cuenta que la cuerda tiene un 100% de resistencia antes de hacer el nudo. Estos valores están tomados del estudio realizado por el DPMC (asociación francesa de trabajos verticales). Podéis leer el estudio completo aquí: Guide des noeuds et des amarrages dans les travaux sur cordes.


    De gaza
    Ocho – Resistencia residual: 75%
    Es el nudo de fijación por excelencia y uno de los más utilizados tanto en el ámbito profesional como en el deportivo. Es fácil de confeccionar, muy estable y su forma simétrica permite una rápida verificación. Se utiliza principalmente como nudo de fijación. Puede hacerse por chicote (cosido) o por seno.


    Nueve – 80%
    Similar al ocho, añade media vuelta más en su confección lo que le otorga una mayor resistencia. Requiere algo más de cuerda que el nudo de ocho y es más difícil de peinar pero se deshace más fácilmente una vez sometido a tensión. Nudo adecuado para grandes cargas.


    Ocho de doble seno – 70%
    Se trata de una variante del nudo de ocho. Nos permite pasar los dos senos por un solo conector o cada seno en anclajes diferentes, posibilitando el reparto de cargas. Las gazas se pueden ajustar fácilmente. Tiene poca pérdida de resistencia y, sometido a carga, es más fácil de deshacer que el ocho. Difícil de peinar. Puede convertirse en un triángulo de fuerzas dinámico añadiendo un solo mosquetón.


    Mariposa – 70%
    El mariposa al, contrario de los tres nudos vistos más arriba, tiene la particularidad de trabajar bien tanto longitudinal como transversalmente. Sus aplicaciones son muy variadas: reparto de cargas, aislamiento de un tramo de cuerda dañado (colocando el daño en la gaza del nudo), pasamanos, tensado de líneas horizontales, etc. Se deshace fácilmente tras ser sometido a carga. A no confundir con el “falso” mariposa. La diferencia entre ambos reside en que los bucles del primero están entrelazados y en el segundo no, siendo el mariposa más resistente, pero más difícil de aflojar tras tracción.


    Barrilete – 70% (o medio pescador doble)
    Se trata de un nudo corredizo basado en el pescador doble. Sus principales ventajas son su compacidad, y su capacidad de fijar la posición de un mosquetón a medida que se va apretando. Entre sus desventajas está la dificultad de comprobar visualmente su buena ejecución, ya que es fácil realizarlo al revés y confundirlo con el verdadero (¡ojo!). Suele utilizarse con cabos de anclaje hechos de cuerda dinámica. Buena resistencia estática. Se deshace con dificultad una vez sometido a carga.


    De unión
    Ocho de unión – 55%
    Se trata del ocho por seno realizado por chicote. Se utiliza principalmente para unir cuerdas o confeccionar anillos de cuerda. Es importante remarcar que puede deslizar con cuerdas de diferente diámetro o muy rígidas. En ese caso mejor utilizar el pescador doble. Se recomienda dejar sobrantes de al menos 20 cm.


    Pescador doble – 70%
    Se trata de un nudo cuya función principal es la de unir cuerdas o confeccionar anillos de cuerda. Como todos los nudos, es necesario apretarlo bien y dejar un buen sobrante una vez rematado. Sencillo y rápido de hacer, una vez sometido a tensión resulta, al contrario, muy difícil de deshacer. Es el nudo estándar para confeccionar los anillos de los cordinos que se usan para hacer nudos autobloqueantes. Basta con dos vueltas en cada chicote. Si se utilizan cordinos de fibras técnicas como el kevlar o la Dyneema es imprescindible hacerlo con tres vueltas para evitar que deslice.


    Gaza – ocho – 45-55%
    EL uso de la gaza o el ocho como nudos de unión empalmando los cabos de manera paralela es muy común en el ámbito deportivo en situaciones en las que exista riesgo de enganche al recuperar la cuerda (rápeles en vías de escalada de varios largos, barrancos, etc). Ofrecen una baja resistencia residual y deslizan a partir 6 Kn. Debe dejarse un sobrante de más 40 cm. Se desaconseja su uso en trabajos verticales salvo en situaciones muy concretas (taludes de grandes dimensiones, trabajos en terreno natural, etc).


    Ocho triple – 60%
    Una de las mejores maneras de unir dos cuerdas de progresión ya que permite anclarse a la gaza. Tiene una mayor resistencia residual que el ocho de unión y se deshace más con mayor facilidad una vez sometido a carga. Entre sus inconvenientes, su volumen y la gran cantidad de cuerda que consume.


    De ligada
    Ballestrinque – 50%
    Un nudo a la vez interesante y delicado. Interesante porque permite fijar rápidamente una cuerda, amarrar pequeñas cargas de forma cilíndrica, consume poca cuerda, puede hacerse con una sola mano sobre un mosquetón y puede regularse fácilmente. Y delicado porque puede deslizar con bajas cargas (3 kN sobre mosquetón, 1 kN sobre un tubo redondeado), y tiende a aflojarse si es sometido a varios ciclos de tensado-destensado (subir con bloqueadores por una cuerda, por ejemplo) . Por ello no puede dejarse desatendido (no apto para cabeceras). Es necesario hacer siempre un nudo tope. En definitiva, a usar sólo para aplicaciones auxiliares.


    De fortuna
    Los nudos autobloqueantes, dinámico y de fuga son un caso a parte en los trabajos verticales. Catalogados como nudos de “fortuna”, algunos consideran que no deberían tener cabida en este tipo de trabajos. Sin embargo, existen numerosas situaciones en las que pueden ser utilizados como nudos auxiliares por lo que no está de más conocerlos.
    La mayoría de los nudos deben elaborarse con cordinos de diámetro inferior (2-3 mm) al de la cuerda que se pretende “morder”. Si bien existen multitud de nudos de este tipo, a continuación repasamos los más comunes.


    Prusik
    El nudo autobloqueante más conocido. También es el más polivalente pues muerde la cuerda en ambas direcciones y además lo hace con más fuerza que otros nudos similares. Su principal desventaja es, precisamente, que cuesta deshacerlo después de haber sido
    sometido a carga. Requiere de al menos 3 vueltas alrededor de la cuerda.


    Machard de doble seno
    A diferencia del Machard simple, el Machard de doble seno muerde en ambas direcciones y se afloja con más facilidad que el prusik. Requiere una o dos vueltas más que otros nudos como el prusik para que agarre bien. Es sin duda el nudo autobloqueante más fácil de hacer.


    Veronés (Swicero)
    Uno de los nudos autobloqueantes más interesantes. Al contrario que el prusik, el machard y la gran mayoría de nudos autobloqueantes, su elaboración no requiere confeccionar un anillo. Otra de las ventajas de este nudo es que muerde bien en cuerdas de su mismo diámetro. Requiere al menos cinco vueltas alrededor de la cuerda que se quiere morder.


    Dinámico
    También conocido como nudo UIAA o HMS, constituye una buena alternativa a nuestro descensor para maniobras de desplazamiento de cargas, destensado de tirolinas, etc. Entre sus desventajas está el rozamiento que produce y los rizos que va creando en la cuerda. Se realiza sobre un mosquetón de pera (o HMS).


    Nudo de mula
    El complemento perfecto del nudo dinámico. El nudo de mula permite bloquear el nudo dinámico de manera segura y eficiente, permitiéndonos tener manos libres. En el ámbito deportivo también permite bloquear aparatos como ochos, placas, etc. Imprescindible como solución auxiliar.