Publicado: 26 de Enero de 2016

Si nos referimos a eficiencia energética, las ventanas son quizá los puntos más débiles en el cerramiento de un edificio o vivienda.  Conseguir la  máxima iluminación con luz solar se contrapone  con el bajo  grado  de aislamiento  térmico  a  través  de  ellas;  durante  el verano permiten la  entrada en  exceso de  radiaciones térmicas  en  el interior  del edificio, y  durante el invierno son el punto por donde más fácilmente se pierde calor.


Por ello es importante que los diferentes elementos de la ventana, carpintería y vidrio, tengan la calidad adecuada para evitar las perdidas de frío y calor en el edificio y así, reducir el consumo energético a través de las mismas, para conseguir un máximo ahorro en calefacción y refrigeración, y satisfacer el requisito básico de habitabilidad relativo al ahorro de energía y aislamiento térmico, disminuyendo el consumo.